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El universo de Silvia Grav guarda una esencia muy propia. Imágenes en blanco y negro. Gran presencia de luces y sombras. Fotografías que emanan un halo onírico, con ápices surrealistas. Una obra con tintes autobiográficos, un mundo interior que deducimos implícitamente. Un interior que expresa siempre la misma cosa a través de diferentes lenguajes, desde la fotografía a la escritura. Ella dice que “al final, cada cosa que se dice y hace es simplemente un esfuerzo constante e inútil por sentirse comprendido”. T: David González

He leído que desde hace mucho tiempo haces fotografías, y que incluso, en los momentos de más desmotivación, nunca dejaste de disparar. ¿Qué tiene la cámara y qué ha provocado ese lazo tan estrecho entre la cámara y tú? Una mezcla de demasiadas cosas. Me desenvuelvo bien con ella, y esa facilidad me deja ir más y más lejos de lo que cualquier otra expresión me permite. Pero si no existiese, no sé. Dibujaría, bailaría. Aprendería a hablar mejor.

En tus fotografías, ¿hay más necesidad de expresar o más inspiración que contar? Necesidad de expresar.

¿Podríamos hablar de un trabajo puramente autobiográfico, de un trabajo que habla de ti? Totalmente. Pero  no en un sentido directo. Quiero decir, utilizo mi vida y lo que me afecta como motor y materia sobre la que trabajar, no siempre como diario.

Tu obra se compone de muchos lenguajes, escribes, fotografías… ¿Qué te permite expresar cada uno de ellos? Es siempre la misma cosa, que simplemente se canaliza de formas diferentes y por diferentes motivos. Supongo que, al final, cada cosa que se dice y hace es simplemente un esfuerzo constante e inútil por sentirse comprendido, lo más comprendido posible. O dicho de otra forma, de sentirse menos solo. Así que sólo elijo el método más rápido y coherente con lo que quiero decir en cada momento. Es difícil definir qué me permite cada uno, el lenguaje es algo que evoluciona inevitablemente contigo y que difícilmente mantiene la misma función o utilidad durante mucho tiempo.

¿Cuánta preparación y cuánta espontaneidad hay en tus imágenes? Nunca hay preparación. La preparación implica tener un método concreto con el que trabajar y con el que sabes que vas a funcionar cómodamente. Y todo se vuelve previsible, y eso está bien si no te aburres con facilidad y si no tienes la suerte de poder permitirte experimentar. Trabajando espontáneamente la organización es mínima y la intuición lleva todo el control; y así la posibilidad de desastre es mucho mayor, pero es en este desastre donde me he encontrado siempre el siguiente paso que dar. Creo que no conozco otra forma de aprender.

En tu obra apreciamos un halo onírico, con gran presencia de luces y sombras, en la que deducimos un mundo interno. ¿Cómo podrías describir tu imaginario? ¿Qué te permite? Creo que solo trato de suplir carencias que veo en las palabras, de llenar vacíos. Habitualmente a costa de mal educar mi cobardía. Es más sencillo esconderse a veces detrás de una imagen.

¿Hay algún motivo más allá del contraste y la dureza en el uso del blanco y negro en tus imágenes? No conscientes… Supongo que hay algo en lo viejo, en lo que no va a volver, que tiene una atracción curiosa y algo absurda para muchos. No sé si es exactamente masoquismo, pero tendemos a apreciar más y mejor lo imposible.

¿Qué importancia tiene para ti, como fotógrafa, el uso de programas de edición de fotografía para permitir acercarte a la idea que pretendes proyectar? El hecho en sí de llamarlo fotografía ya es algo bastante limitante. Supongo que al haber dibujado durante toda mi vida sin reglas y casi ni estudios me malacostumbré a la libertad que te brinda un papel en blanco. Con la cámara tienes muchas otras facilidades y ventajas que con el dibujo no, pero tienes el problema de la dependencia a la realidad. Esta dependencia es la que arreglan los programas de edición.

En tus imágenes la mirada cobra una importancia especial. A veces está, otras desaparece. ¿Qué pretendes transmitir con ella? En realidad me mueve más lo que a mí me han transmitido con ella. Supongo que la mayor parte de mi vida he observado más al resto en lugar de interactuar con ellos. Interactuar de verdad, quiero decir. Durante mucho tiempo me sentí tan fuera de lugar en todas partes que fingía estados y fingía entender por no quedarme fuera. Como muchos. Veía cómo la vida me pasaba cerca pero no tenía la certeza de estar sintiendo nada real. Como si nunca ninguna cosa llegara a rozarme. Y después de asumirlo como la normalidad, en algún momento de mi adolescencia me crucé con alguien que me miró y me vio por dentro. Y a través de ese gesto absurdo sentí por primera vez que algo me atravesaba. Y esa era la primera vez que entendía y sentía, de una forma totalmente sincera.

¿Ser autodidacta qué aspectos positivos conlleva y a la vez qué parte negativa acarrea? La libertad, no hay nada comparable. Poder moverme completamente por impulsos, no depender de nadie, que nadie dependa de ti. Lo negativo quizá sea la sensación de que nada permanece en mi vida mucho tiempo y ser consciente de que mis decisiones son sólo mías y también las consecuencias de cada paso que doy.

Fuiste seleccionada para la exposición de Flickr de “20 under 20”. ¿Qué crees que fue lo que cautivó al jurado para ser una de las seleccionadas? No estoy segura, no nos lo dijeron. Nos eligieron por portafolio, en general, y yo tengo muchas cosas muy dispares.

Dices que uno de tus sueños es dirigir una película. ¿Qué crees que te proporcionará el cine, que no te aporten tus imágenes, tus dibujos y tus escritos? Que es precisamente todo eso, pero junto. Creo que es la culminación del arte, aunque deteste las palabras culminación y arte, y hacer afirmaciones tan contundentes. Pero es indiscutible que ningún otro medio de expresión reúne tantos lenguajes en uno sólo y tiene tanta potencia de transmisión. Y con esta ventaja supongo que es mucho más fácil llegar a lo profundo, lo complicado es saber y tener los medios para hacerlo.

Ahora mismo, ¿Qué proyectos tienes entre manos? Que me ilusionen de verdad, me voy el siete de enero a Portland a trabajar en algo de nuevo con Rauelsson para el festival Loop de Barcelona, e ilustrar por primera vez un cuento infantil con el poeta Antonio J. Lombillo.

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